Miras atrás sin querer, y te topas con amores lejanos, 
aquellos ojos que te hicieron sentir feliz y a la ves asustada... 
Asustada por no saber responder una mirada tan fija, 
tan llena de palabras bonitas.

Y sentías como las piernas te temblaban, tu cara se ponía tibia, 
sentías rojas las mejillas, y tus ojos no dejaban de parpadear. 


Pero se acabó, ahora eres feliz y no hay modo de volver a esos brazos,
te acogen otros, cálidos y amorosos. No puedes quejarte.


Mejor aprovecha cada momento a su lado, abrázalo, bésalo, ámalo,,, te lo agradecerá siempre. 

Comentarios

Entradas populares